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lunes, 31 de octubre de 2011

MANDANGA (A JOSEDA ESPEJO)




Mandanga puede ser una palabra
tan poética como incertidumbre,
melancolía o espejo,
sobre todo si la dice José Daniel
mirando la punta de su zapato.


*Mandanga: -Flama, pachorra.
-Marihuana.
-Tonterías o cuentos.

martes, 18 de octubre de 2011

LA PARTITURA ( A VICENTE CERVERA)


El presente reescribe tenazmente la historia
sobre melodías inacabadas.
Nada importa si lo anterior fue más bello
que lo nuevo o si su ritmo
continúa atrapando en sus compases
al corazón,
su mano busca completar constantemente
el pentagrama para seguir cantando.

La partitura no presenta marcas ni borrones
que afeen la grafía actualizada,
porque la vida escribe siempre sus romances
sin tinta china,
sin cadenas lo suficientemente fuertes
para resistir la tensión del nuevo deseo.

No temo las variaciones rítmicas de la orquesta
ni tampoco que mi allegro se transforme
en ocasiones en un adagio melancólico,
marcado en el cristal
por gotas de lluvia de distintos cielos,
porque si al pentagrama se le agregan
las notas musicales precisas
aparece nuevamente el sonido.

El compás le da al pulso del corazón
la medida con la que percibimos
estructuras en las que se ordena la vida,
pero somos nosotros, a modo de acentos
y silencios, los que podemos dar sentido
a la composición.

La partitura nunca guarda marcas ni borrones
que afeen su grafía actualizada, es cierto,
porque la vida nunca escribe sus romances
con tinta china,
pero el alma guarda siempre en sus faldones
un ritornello que le recuerda y devuelve
fragmentos pasados de la obra,
pequeñas anotaciones en el libretto
que dan al presente esa pausa necesaria
para interpretar brillantemente la canción.

sábado, 1 de octubre de 2011

EL OLVIDO ESTÁ LLENO DE MEMORIA

Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat o Daniel Viglietti, entro otros muchos, lo han cantado; Eliseo Subiela convirtió sus poemas en fotogramas en las dos partes de 'El lado oscuro del corazón', y muchos de nosotros lo hemos celebrado, recitado y leído muchos de sus ochentaitantos libros. De él se han dicho muchas cosas buenas y malas. De entre las buenas, las palabras que para él tuvo José Saramago al entregarle el VIII 'Premio Reina Sofía' en 1999. De entre las malas, las de escritor uruguayo Daniel Torres Fierro, que lo acusó de demagogo por denunciar las injusticias sociales o por su adhesión al lector, pero eso, ¿no es más bien ser una persona comprometida?

A Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia (Paso de los Toros 1920-Montevideo 2009), se le conoce, fundamentalmente, por su obra en prosa y, en especial, por 'La Tregua' (1960) éxito editorial, cosa que, según Mario Paoletti (biógrafo del poeta), molestó un poco a Benedetti porque a él la obra no le pareció para tanto. Él amaba la poesía y que premiaran de esa manera su prosa le produjo cierto desconcierto. De ahí que, al recibir el 'Premio Reina Sofía' se sintiera "especialmente contento porque se trata de un premio a mi poesía, que es el género que más me gusta".


Como le sucede a él, a los que admiramos a Benedetti, preferimos ante todo su poesía, esa capacidad de reflexión que tiene a partir de las cosas pequeñas de cada día, su fina ironía a la hora de señalar con el dedo las injusticias, su convicción a la hora de criticar a los asesinos-genocidas de esperanzas, su humor sobre todo y para todo, durante los encuentros y desencuentros con el exilio, pero más su capacidad para conectar con nosotros, sus lectores, con esa lengua de aparente sencillez, que no es más que una buena obra de ingeniería poética, en donde su buen acabado nos enconde la dificultad.


Al pobre Mario, desde que se le fue Luz, su compañera, su esposa, su amiga, en 2006, se le hizo cuesta arriba seguir caminando solo, porque se dio cuenta que esos mas de 60 años de buen amor (como dice en uno de sus últimos poemarios) fueron más allá, no de la muerte, como decía Quevedo, sino de la vida.


La pena que me ha quedado es que no aguantó lo necesario(o no fuimos lo suficientemente justos) para recibir el 'Premio Cervantes' que mereció durante su vida. No sólo por su extensa y excelente obra literaria, sino también por su honestidad como persona. Un abrazo Mario. Chau.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

COSECHA DEL 82


Una canción me devuelve intacto
nuestro pasado (quien no se asusta
al ver que la verdad es tan distinta
de lo que te dan, sangre por agua
a punto de salir).

Nada me importa si esta letra,
cargada de salitre y vasos
medio vacíos sobre una mesa,
no la escribieron para nosotros,
porque me devuelve con tanta nitidez
nuestro vida, que podría alcanzarla
como una fotografía sobre la mesita

de noche.

En otro momento, esta canción
hubiera llevado a mi mente por rostros
vistos furtivamente en ciudades
que no puedo recordar sin un mapa,
en ciudades prescindibles para hallar
sentido a la vida.

Pero en esta noche distinta
en la que nuestras melenas de Sansón
no suscitan comentarios en voz baja,
en esta noche en la que somos
felices como jamás lo hemos sido,
estos acordes le dan al corazón
un sabor añejo, casi de gran reserva,
que nos hace fugarnos del cuerpo
a hurtadillas, sin añozanza ni vertigo,
paladeando el recuerdo como un tinto
con cuerpo cosecha del 82.

martes, 25 de mayo de 2010

SE NOTA TU AUSENCIA


I


Se nota tu ausencia en las noches en vela
que nos han visto crecer,
uniformes como constantes estrellas,
dispersos como los buenos propósitos
en la resaca de un día de fiesta.
Se nota tu ausencia, no en las palabras,
todos sabemos que un hombre de barra
no las malgasta,
sino en el vacío de los bancos y los parques
donde nos hicimos hombres sin quererlo.


II


Se nota tu ausencia en las tardes de arena
guardadas en un solo reloj,
se nota en su café silencioso
cada vez más aguado por el hielo,
cada vez más veloz por las prisas,
cada vez más sólo sin sus sueños…


III

Se nota tu ausencia en el tiempo perdido,
en ese porcentaje de vida
que el mundo tira a la basura
y nosotros éramos capaces de reciclar
en un sofá, en una canción, en un recuerdo.


IV

Se nota tu ausencia por dentro,
en ese dentro que nadie ve
y guarda todo lo que merece la pena
salvar del naufragio: miles de pedazos
desordenados y dispersos me dicen
lo felices que hemos sido sin saberlo,
en ciertos días levantados en la memoria
como solemnes estatuas de dictadores muertos.
Se nota tu ausencia por dentro,
por cada dentro de tus otros nombres,
David, Basilio, Alberto;
por cada dentro de tus otras vidas,
charlatán, fingidor, poeta.
Por fuera, todo es más sencillo;
los ojos reflejan con su brillo
la soledad del vacío que te aleja.


V

Se nota tu ausencia en los espejos,
en los rincones donde derramamos
parte de lo que éramos y seremos
para siempre: libros abiertos
que nadie ha leído,
cadáveres exquisitos llenos de polvo
en una estantería perdida de la niñez.


VI

Un día, vivos o muertos ya, las mil
y una tardes escritas en el viento
nos convertirán en best-seller del olvido,
en códices valiosos para coleccionistas
que tendrán que pagar lo que valemos.
Mientras tanto, mientras sea tu ausencia
el punto de fuga del recuerdo, dejaré
el suelo que te llora más vacío,
para que, llorado del todo enteramente,
llegue con la escarcha el nuevo día,
borrando, como en noches pasadas,
nuestros ojos de arena
mojados por la vida.


martes, 16 de febrero de 2010

"ES MUY TRISTE PONERSE LÍMITES"



Escritor, actor, pensador y sobre todo observador. Óscar, un chico de 22 años, es una de esas personas que recuerdan a las generaciones de antaño: espigado, rubio de ojos claros y muy caballeroso. Siempre le ha gustado pensar que ha nacido en una época equivocada en donde los caballos se han transformado en motos y los carros en automóviles. Bohemio y melancólico, gusta de pasear solo, para pensar, con su andar arquitrabado y al ritmo de un cigarro. Más que orador es observador, siempre que le hablas (ya sea algo más o menos importante) fija sus ojos ávidos de conocimiento en los tuyos como si fuera a poner por escrito cada una de tus palabras.

Este chico que empezó estudiando filosofía (hasta tercero) decidió abandonarla para emprender un emocionante viaje: el teatro. Frente a lo que sucede en la actualidad en casi todos los ámbitos, los jóvenes parecen tenerlo más difícil, aunque a él no le importa: quiere hacer teatro, ya sea en el Reina Sofía, en el Romea o en un simple aula, ganas no le faltan. Es la hora, sentados en el claustro de la universidad, Óscar me mira y sonríe. Mientras, su mirada parece preguntarme el porqué de una entrevista a un cualquiera, yo le devuelvo la mirada y le contesto que no hace falta ser famoso para enseñar, volvemos a sonreír y por fin comenzamos.

Me veo perdido en esta época”. Nada más lejos de la realidad, Óscar Gallego, un joven de 22 años, dice que se siente desorientado. La sociedad para él ha cambiado y cambio no tiene porque ser siempre para mejor. Y es que él echa de menos la pureza de entonces, aquella vida que los clásicos pusieron por escrito: Shakespeare, Lope, Calderón y tantos otros. Le gustaría poder cambiarla porque no está de acuerdo con casi nada, aunque también advierte humildemente que “supongo que es un poco atrevido decir eso, y sería más original y más bonito intentar poner lo medios para intentar cambiarla”. Después con la sencillez y sinceridad que le caracterizan intenta reflexionar acerca de los medios, en busca de soluciones, y es que en verdad de eso se trata de movilizarse, de hacer uso de la libertad, de cambiar a mejor: “lo primero del cambio debería estar en el pensamiento de la persona y no en las leyes y otras cosas que mueven esta sociedad. Es la persona la que debe cambiar y es no está en mis manos, ni en las tuyas, ni en las de un gobierno, sino en cada uno”. Así de sencillo pero sin vacilar ni un solo momento Oscar piensa en voz alta y yo atentamente le escucho.

Su gran afición es el teatro, aunque reconoce que tiene otras como escribir, escuchar música o ver buen cine. Pero, internamente yo me preguntaba cómo era posible compaginarlo todo y además tirar para adelante, una vez más, me dio el secreto: “mi amor y mi afición por la escritura son tan grandes que saco tiempo de donde realmente no hay: escribo en ratos libres que tengo entre clase y clase, e incluso cuando salgo por la noche a tomar algo con los amigos, no me desagrada tener un boli y un papel en la mano y escribir en cualquier cafetería o bar”. Vamos que cualquier sitio es bueno si la intención es buena y la voluntad fuerte. La Región de Murcia, siempre ha sido muy agradecida en cuanto a asistencia al teatro y sin embargo, parece fallar algo porque Óscar lo ve “mal, sinceramente muy mal”. Algo falla. “Yo estoy conociendo y conozco a gente con muchas posibilidades, gente joven que tiene ganas y puede llegar lejos, pero claro, los medios aquí en Murcia son muy pequeños y limitados para la inmensa afición que hay para el teatro”.

Mientras seguimos hablando reconoce que la literatura y la practica de ella, le ha marcado y cambiado, “belleza, desarraigo, dolor, amor, indiferencia. Es una de las cosas más bonitas que pueden haber en este mundo, aunque es desaprovechada” .

Pese abandonar la filosofía en favor del teatro, ésta le ha marcado hondamente, y es que su forma de hablar, e incluso de pensar, parece estar pulida por algo, por una mano solidaria y acogedora, en donde todos pueden asirse: “me ha ayudado a comparar puntos de vista de otras personas y a entender un poco mejor esta vida que nos envuelve”. Como a mí me gusta calificarlo: escritor, actor y pensador, Óscar Gallego es ferviente seguidor del escritor libanés Gibran Jalil Gibran, al que muchos desconocen. Una vez me recomendó un librito de cincuenta páginas de este autor, no pensé en leerlo, pero al final accedí y la verdad es que mereció la pena: “partiendo de la premisa del gran Gibran de que sí existe Dios, creo que deberíamos de empezar por conocernos a nosotros mismos, porque un conocimiento total del ser humano, del ente, podría abrirnos paso en ese difícil camino de conocer a Dios”. Así de claro nos habla el protagonista. Él piensa que primero debemos comprendernos a nosotros mismos, que estamos en contacto y después y si existe, buscar a Dios: “supongo que si existiera Dios, no permitiría que se levantara cada mañana un niño en el mundo sin un trozo de pan que llevarse a la boca”.

Por último y después de haber hecho un viaje por la política, la metafísica, el teatro y la literatura, había que volver al principio, a él. Alguien que en tan poco tiempo ha conseguido a base de esfuerzo tantas cosas, debe de tener las ideas claras, y nuestro protagonista en mi opinión las tiene: “En primer lugar el teatro, ese cosquilleo emocional que me produce poder subir a un escenario, es algo que me gustaría tener durante toda mi vida...; me gustaría también que la escritura siguiera en mí hasta el final de mis días y sobre todo la observación, el no desentenderme de las cosas que ocurren a mí alrededor”. Teatro y realidad, presente y mucho futuro, y sobre todo ideas claras, así es el personaje que he escogido: no por su fama, que no la tiene (fuera de las fronteras del día a día), ni por ser alguien especial que desprenda un áurea de sabiduría y tranquilidad. Simplemente lo escogí por ser un tipo sencillo, con el que se puede hablar, de tú a tu, de temas trascendentales, y todo ello sin necesidad de pagar un duro.


*Muchas cosas han cambiado desde que le hice esta entrevista a Óscar en el año 2000. Por entonces estudiaba Arte Dramático y ahora, tras estudiar ADE+Econonómicas en cuatro años, dirige junto a un amigo una asesoría. Las vueltas que da la vida. Eso sí, eso de escritor, actor y pensador sigue inmutable, las ciencias no han podido con el alma de letras que sigue teniendo...

miércoles, 10 de febrero de 2010

LAS CHICAS BIS


Presumen de ser las chicas que más veces han visto actuar a Quique Gónzalez y también las que más han rechazado sus servicios de alcoba. Eran adolescentes en los 80, esos años que ahora resurgen con fuerza al cumplirse las tres décadas del origen de la Movida, y aunque "no se vean diferentes al resto de mujeres de su generación", lo son, porque fueron las primeras en poder dormir fuera de casa y beber y fumar como los chicos (o incluso más).

Tienen 35 pero bien podrían tener 28 porque se conservan tan bien que los jóvenes se siguen girando cuando se cruzan con ellas por la calle. Solteras todas hasta hace muy poco son una mezcla entre Sexo en Nueva York y La Casa de la pradera, entre el trikini y el bañador de una pieza, bellas contradicciones que las hacen ingenuas y peligrosas al mismo tiempo.

Son profesoras, fisiterapeutas, auxiliares administrativas, contables, a veces deportistas, y hay quien se atreve de vez en cuando con el folio en blanco. Buscan trabajos que les dejen el suficientemente tiempo libre para vivir, porque el trabajo no es su fin sino un medio que le permita las cenas de los miércoles, las copas de los viernes, las paellas de los domingos y alguna escapada vinícola de fin de semana.

Son muy diferentes todas y sin embargo, o quizá por eso, se mantienen unidas como un sólo corazón lleno de ventrículos, de habitaciones separadas pero desde las que se pueden oir sus pensamientos. Son la herencia viva de los años 80 para los que no los pudimos vivir como hubiéramos querido. Por favor, si las ven, cuídenlas, son parte de nuestro patrimonio y están catalogadas como BIS (Bien de Interés Sentimental).