sábado, 27 de abril de 2013
EUGENIO MORGADO
Cambiaste la celda de la cárcel por las tablas
del teatro,
los bis a bis en camas desangradas de amor
por matrimonios en casas desahuciadas.
Ignoras que te miro por los visillos de las puertas
tras las que te escondes,
en un guión, tras un telón, en un presente
que parece prestado.
Te haré confesar como hago con mis versos,
para que digas exactamente
lo que quiero que digas, o al menos,
lo que quiero que oigan.
Nadie puede ocultar unas manos manchadas
de sangre así pasen los años,
así cambies de vida como un camaleón
en mitad del cambio climático.
Nadie puede escapar de un periodista
aficionado a la poesía
con mucho tiempo libre.
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