viernes, 4 de octubre de 2013

RECUERDOS DE UN VERANO



Ya en el comienzo,
cuando el verbo pronunció el hágase
y el cuerpo adquirió su forma,
y las manos dibujaron su silueta
en una plaza de madrugada,
ya en el comienzo,
la semilla del engaño latía con fuerza.

Ya en el comienzo,
cuando el beso sólo era un beso,
y la caricia un lenguaje
en el que éramos analfabetos,
ya en el comienzo,
la manzana estaba podrida,
y lo que fue y lo que duró,
sólo el regusto amargo de sus gusanos.

Ya en el comienzo,
cuando nuestro deseo no era más
que el engaño de saberse en alguna parte,
el tiempo fue sólo una cuenta atrás
y lo que tardó el adiós en posarse en los labios,
sólo lo que dura todo regreso.

Ya en el comienzo,
cuando el verbo pronunció el hágase
y me sellaste los labios con un beso,
el final estaba latiendo como un corazón
en pecho ajeno,
y el tiempo, ya en el comienzo,
sólo nos sirvió de tiempo.

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