
martes, 16 de noviembre de 2010
DEPENDENCIA

sábado, 25 de septiembre de 2010
CATANIA BEDDA
Desde el avión la encuentro desordenada, caótica, distribuida de una manera muy siciliana alrededor de la falda del Etna, siempre humeante, amenazando con volver a incazzarsi para volver a destruirlo todo por séptima vez (Catania ya ha sido arrasada por la lava seis veces). Esta vez no vengo sólo como en 2005, cuando era un sobreviviente en busca de equilibrio, aunque se podría decir que soy el mismo puzzle que entonces, sólo que más ordenado y sereno. Mi mirada no busca en sus chispazos cortejar a la vida como antaño, porque afortunadamente es ella la que me sigue cercana.
Así como me marché de la isla hace ahora casi cinco años, el viaje agota sus últimas horas del mismo modo que los sin techo su cartón de vino, así que Inma y yo nos proponemos despedir a la ciudad junto a Villa Bellini, el segundo mayor jardín de Catania. Allí, en una de las esquinas del giardino se encuentra Scardaci, una pastelería-confitería que presume, y no en vano, de hacer los mejores cannoli cataneses (aquellos rellenos de ricota). Con su dulzor en el paladar, nos marchamos al hotel caminando, con la ciudad milagrosamente en silencio y convencidos de que, sin maldad alguna, hemos contradicho lo defendido por el cantautor en su verso.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
LA DIFERENCIA

del deseo, en unos años en que la vida
se movía más por los márgenes
que por el centro de camino.
Y caminar sobre la línea tenía algo de maravilloso
que con el paso de los años hemos perdido:
el placer de la inconsciencia,
el poder de lo desconocido,
la capacidad de ser otros
sin dejar de ser los mismos.
Salíamos al mundo con el cuchillo entre los dientes,
tatuando nuestra historia en los árboles
que al dejar desamparados conformaban
en nosotros una forma de ser diferentes.
Buscábamos la diferencia porque la semejanza
no podía completarnos de niguna forma posible,
y aunque al final no pudiéramos mezclar agua y aceite
el intento era una forma de fracaso muy digna
que nos daba la medida de nosotros mismos.
Y caminar sobre la línea tuvo algo de maravilloso
que los años con su paso nos han devuelto:
la diferencia que buscamos en cada espejo
ha ido conformando la silueta de lo que somos,
una suerte de puntos enhebrados en el desconcierto
que nos ha dado la medida de nuestro terror
pero tambien de nuestro sosiego.
lunes, 21 de junio de 2010
TE LO DIJE

Sin botas y tendida en la alfombra
la diferencia de los cuerpos a media luz
era insignificante. Estábamos tan cerca
que sólo podíamos respirar
el aire que quedaba tras los besos.
La casa estaba medio vacía
y era como si la vida latiera escondida
en sus armarios, en busca de ropas
que guardar en un presente por-venir.
Fuiste tajante con el vestido,
había que dejar algo para mañana,
algo que nos hiciera pensar en el futuro
sin la certeza de que existiera.
Me sorprendió cómo te desabrochaste
el corazón con ansia y te dejaste puesta
la vergüenza: amaestrabas el deseo
con la precisión de un domador de circo,
con la presteza de una contable
que ve como le cuadran, por vez primera,
los números.
Volviste a ser tajante con el sexo,
porque sería para nosotros como un candado
que nos haría sus prisioneros,
pero flexible en todo lo demás,
y dibujé sobre tu cuerpo el mapa
de los sentimientos, dejando sobre tu vientre
migas de pan para mi vuelta.
No cantó el gallo a la mañana
pero la luz entró en la casa con la violencia
de cientos de ojos fruncidos de ceño.
Fue inevitable volver la vista atrás,
volverla hacia delante por ver si nuestros ojos
se encontraban ya vestidos.
No te preocupes, soy muy discreta, repetiste,
pero la discreción sonaba tan absurda
con el corazón calado hasta los huesos
que el sabor de los besos fue amargo por vez primera.
Me fui de allí vestido de indio y con las plumas
revueltas, envuelto el corazón en el miedo
de haberlo apostado todo a una mano
sin haber tenido el valor de levantar tus cartas.
Me fui de allí vestido de indio y con las certezas
desechas,
convencido de que nada volvería a ser como antes,
confiado en que nada lo fuera.
viernes, 18 de junio de 2010
INTERTEXTUALIDAD

Indolentes con el tiempo que perdemos,
confiamos que la vida,
en un alarde confianza nos devuelva
en algún lugar del trayecto
el tiempo confinado allá lejos,
para contemplar serenos el río
que ha de pasarnos a la otra orilla.
algunos pudieron durante una vida
dejar impreso sobre la hoja
de un árbol de otoño
la belleza caduca de un instante.
Otros erraron en la búsqueda
y los instantes no fueron de tiempo,
sino de heridas mal curadas
aún abiertas en su cuerpo yacente.
de vagón en vagón,
polizón sin fronteras.
quien vive más de una vida
como una hoja afilada
que al besar el corazón
lo dejara sin plaquetas…
Quien vive más de una vida,
dejándolas (botellas abiertas
en un día de fiesta) sin enhebro,
más de una muerte ha de morir.
- pensó Oscar Wilde -
para ser la fulana encaprichada
de cualquier marinero errante.
Ulises ya murió.
Más hermoso fue arrojar
la vida por la borda,
darla toda sin calcular su peso,
sin ser puta o ladrón,
no hacía falta vivir tantas vidas
para que la propia alcanzara
el brillo efímero de la juventud.
Pero entonces éramos
el tiempo en potencia.
Siempre estuvimos cíclicamente
cercando esa zona de la soledad
que aprieta pero no ahoga,
y quizá porque la vida era eso,
no nos planteamos luchar
con las garras panza arriba,
porque como las cosas no podían
ir a peor –amigo Kafka- mejoraron.
lunes, 7 de junio de 2010
MIMBRE

Me gustaría ser como el mimbre,
moldeable en las manos del artesano,
maleable en las manos de cualquiera.
Una maraña de finas venas que, unidas,
se hacen fuertes y sobreviven estoicamente
al paso del tiempo.
Me gustaría ser como el mimbre,
frágil en los momentos de fragilidad,
rígido en los momentos de dolor.
Ser como el mimbre reposado,
un abrazo entretejido y capaz
de modelarse en curvas imposibles
sin miedo a que todo se rompa,
por que esa es tu virtud envidiada:
doblarte hasta la ruptura
sin que nunca te llegues a romper.
lunes, 31 de mayo de 2010
ESTADO DEL FUEGO

I
¿Será quizás el amor un estado del fuego?
¿De ese fuego que lo incendiaba todo
cuando la juventud andaba mecida
como una hoja recién caía del árbol?
Era fácil contagiar la luz sin medida
cuando el alma aún era virgen,
como un tallo verde y fresco
nacido en la humedad del río.
Pero en la sequía o en la helada
el alma olvidó la inocencia
que le hizo formular sus deseos,
y aprendió con arte a esquivar el frío,
convirtiendo su corazón
en dura piedra de camino.
II
¿Será quizás el amor un estado del fuego?
¿De ese arder enteramente del alma,
cuando ingenua se extinguía la llama
ahogada por su propio deseo?
Erraba el camino el alma joven
creyendo que era el arder lo que importaba,
pero no existe cantidad ni proporción
adecuada en el arder.
Su fracaso no fue apagarse
pues toda brasa es hoguera en potencia.
No saber contagiar su luz con armonía fue su fracaso,
no quemando, sino siendo resplandor;
no cegando, sino revelando una verdad;
no consumiendo, sino encendiendo la esperanza..
III
¿Será quizás el amor un estado del fuego?
No existe luz que no cegue en el mirar
ni llama que no queme en su tacto.
Si el fuego abraza a los amantes
no nació de un chispazo inesperado
como la brasa en una caricia de viento…
Si el amor no consigue ser un estado del fuego,
es mejor dejar que se consuma en silencio,
a la espera que en la noche indefinida
un nuevo soplo de vida despierte al alma
de su letargo,
como a la brasa el viento
con su caricia redentora.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Y TÚ ME LO PREGUNTAS

si dejo mi habitación en tus pupilas.
En qué lugar del suelo
termina el cielo de tus ojos
y comienza la suciedad del mundo.
La suerte es una muerte descuidada
silbando al viento
y el eco, tus besos de solsticio
arrancándome impurezas.
Dónde vivo yo
si dejo mi razón en tus pupilas.
En qué lugar del techo
termina el deseo de tus manos
y comienza la monotonía del mundo.
La alegría es un dolor inesperado
cantando tangos sin vergüenza
y su estribillo, el giro de tu cuerpo
sacudiéndome soledades.
Dónde vivo yo
si dejo el corazón en tus pupilas.
En qué lugar del tiempo
termina el contacto de tu alma
y comienza ajeno el mundo.
La felicidad es una tristeza contagiada
reclamando caricias
y su tacto, tu piel erizándose
ofreciendo coartadas.
martes, 25 de mayo de 2010
SE NOTA TU AUSENCIA

II
III
IV
V
VI
Un día, vivos o muertos ya, las mil
lunes, 17 de mayo de 2010
INCIPIT TRAGOEDIA

Incipit hoy tragoedia,
hoy que recordé otro tiempo
en el que los días eran distintas lunas;
los sentimientos crecientes instantes
como masa de pan caliente;
y las palabras ondas repetidas
de la piedra lanzada al mar.
Comienza hoy el naufragio,
hoy que no es tiempo cifrado
sino pedazos aislados de memoria,
errante material de sueños
perdidos durante la madrugada,
de una noche que casi no recuerdo
si no fuera por su luna llena
de caramelo quemado.
Empieza hoy el descenso a la laguna
del caminante errado.
Preguntas asaltan ante el espejo,
respuestas reflejan mis ojos mojados
por la mota de polvo
de un camino dejado atrás.
Listo todo para el viaje,
(el barco amarrado a puerto,
vacío de deseo,
desangrado de esperanza
en el agua que le rodea),
parto hoy como lo hice ayer,
como hace un mes levando el ancla.
Y las amarras, celosas, se enroscan
a los olivos como serpientes hambrientas.
Y yo como una sirena varada,
me quedo mirando en el mar
la luna nueva que en el mar riela,
esperando el comienzo de la tragedia,
sin que nada empiece totalmente,
sin que nada termine de veras,
solo como una gota de lluvia
resbalando por el mástil de mi cuerpo,
solo como una lágrima sola
deslizándose por su mejilla de madera;
sin amarras y sin vida,
sin partida ni reencuentro,
flotando sobre el cristal sereno del mar
manchado de estrellas.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Cuaderno de Bitácora 5
Los asistentes, pocos, pero de lo mejorcito, tuvieron que ejercitarse en la creación de textos en los que entraran en juego los espacios externos, como por ejemplo un amanecer visto en seis colores; o internos, como ocurrió con el manicomio en el que, a ojos del enfermo y del sano, se nos describía su sala de visitas.

En la práctica de este texto, hay quien puso más loco al cuerdo o más cuerdo al enfermo, eso no era lo más importante. Lo clave era pintar con palabras las pareces del siquiátrico y en este punto, los alumnos se mostraron soberbios. Hubo enfermos que no reconocieron a su madre, o que simplemente veían el patio común demasiado sucio, algunos optaron por ser omniscientes narradores, mientras algunos optaron por cederles la palabra a sus personajes.
miércoles, 21 de abril de 2010
SEGUNDO DÍA DEL TALLER

viernes, 16 de abril de 2010
TALLER DE ESCRITURA CREATIVA

domingo, 11 de abril de 2010
COMO GOTAS DE MERCURIO

sábado, 10 de abril de 2010
CRONIRIA


domingo, 28 de marzo de 2010
SILENCIO

hizo al hombre, por momentos,
volver de nuevo a las cavernas
desnudo de ciudad y progreso,
a pintar paredes llenas de palabras
con la sangre de sus víctimas.
El ruido de las noches,
hizo que levantáramos tanto la voz
que nuestras gargantas se rompieron
en un maravilloso silencio;
silencio frente a la necedad cierta
de vernos enfangados en un aire
pesado y sórdido,
en ciudades de plástico prefabricadas
donde todo es como si fuera
sin ser más que metáfora.
Todo lo que fue música,
armonía, cadencia,
línea discontinua entre continuos,
se volvió melodía torpe sin intérprete,
canto discordante que lo volvía todo continuo.
arrastran siempre en las bocas
el sabor de la media verdad no dicha,
la vida entre paréntesis ignorada,
la letra pequeña, sin la cual,
la vida sólo es un mal menor
a no tener muy en cuenta.
(enfermo estoy de tanto ruido),
procuro tener mi boca
siempre húmeda para el silencio,
lanzando elipsis como protesta
en mitad de esta noche
de lenguaje incomprendido.
domingo, 14 de marzo de 2010
ENTRE LA NADA Y LA VIDA

y la vida, uno tiene que elegir
entre salvar de las goteras los sueños
o quemar los libros viejos
para colocar los nuevos en su lugar.
¿Qué dejar en el altillo y qué reciclar
para costruir en su lugar lo bello?
y la vida, prefiero tirar por la borda
todo lo que no me arranque de raíz
un beso. ¿Para qué tanto orden en el miedo
si los sentimientos acaban por convertir
en ludopatía el deseo?
y la vida, quiero sean tus brazos
los que al dormir mezan mis sueños.
De qué sirve intentar ser menos íntimo
con los versos, si me salen por los poros
sin que tenga que ver en ello.
espero al porvenir con la serenidad del tiempo,
con estos 270 días de saldo encadenado al aire
que desplazas al caminar,
tan libre que podría salir corriendo,
tan libre que decido seguir queriendo.
viernes, 12 de marzo de 2010
ENTROPÍA

Te cansa ese rumor vacío
de la gente que se acerca buscando
en ti algo que no va a encontrar.
Tu imagen reflejada en ese espejo
no deja de mentir acerca de lo que eres,
y el resultado final de la ecuación
acaba siempre resolviéndose
con los mismos números:
la ausencia es últimamente tu mejor compañía.
del que nunca sales
(del que te da miedo salir),
el silencio como grito
es más considerado contigo
y apenas pide nada a cambio:
una soledad sin amantes ni compromiso
con la que deambular.
miércoles, 3 de marzo de 2010
TRECE

La lógica de los números ha quedado
en entredicho.
La soledad de sus impares desertó
al vernos aparecer de la mano
como múltiplos de cualquier cifra.
Incluso los números que nunca sirvieron
de esperanza se mueren en silencio
por ser tocados por nosotros,
por convertirse en otros similares
que contengan parte de nuestro valor.
Divididos no somos más que un accidente
gramatical del alfabeto caótico del mundo,
pero anexados somos la medida proporcional
que convierte en poéticos
los días laborables del calendario.
La lógica de los números ha quedado
una vez más en entredicho,
desde el mismo momento que le restamos
uno al catorce de febrero
para convertirlo en San Valentín.
martes, 2 de marzo de 2010
PALABRAS QUE SEDUCEN

Con La seducción de las palabras, Alex Grijelmo nos propone jugar a un juego, al juego de conocer lo que realmente dicen las palabras. A menudo la mayoría de nosotros nos quedamos con la parte más racional del significado, el qué, pero ignoramos el poder que se esconde tras ese velo, el cómo, el porqué, y lo más importante de todo, lo que no nos dicen las palabras pero sí sus “sentimientos”.
Grijelmo enfoca el libro presentándonos la palabra en su sentido más irracional, mostrándola a modo de metáfora como un recipiente que en su interior guarda un conjunto de sensaciones-sentimientos que en cualquier momento se puede desatar contra emisor y/o receptor.
La palabra vive, siente y evoluciona. Nace en un tiempo convertida en algo, en un significado, pero la historia, tanto la del hombre como la de la propia palabra, la pule y la moldea haciendo que evolucione, interaccione e incluso se metamorfosee.
En sus dos primeros epígrafes, el libro nos introduce en la palabra y en la seducción que ésta siempre produce, ya sea en su realidad social o en su realidad más individual.
El orador, como el escultor o como el pintor, es un artista. Es un genio que esculpe ideas y pinta con palabras realidades e historias. Y como genio que es, en cualquier momento, el sonido, el dulce aroma o la forma de transmitir las palabras, puede hacernos caer en la terrible seducción.
Don Juan, Romeo o el mismo Bécquer fueron grandes seductores, no por lo que eran en sí, sino por lo que eran capaces de hacernos sentir. Son grandes seductores porque nos enamoran con sus palabras. Esto tiene mucho que ver con el lenguaje del amor y de la conquista sentimental, donde la seducción de las palabras llega a su cumbre, porque “no hay nada mas grande que el amor y nada más fuerte que el querer”. El autor nos presenta variados ejemplos. En uno de ellos nos explica que es mucho mas seductor decirle a una amiga “¿Quieres que durmamos juntos esta noche?” que “¿hacemos el amor esta noche?”. Que el amor resida en el corazón, nos dice el autor, y no en el cerebro (que es realmente donde está), se debe en gran medida a la seducción de las palabras.
La publicidad vende y vende mucho. Es otro tipo de lenguaje seductor en el que se combina texto e imagen. Quizá, dice el autor, sea la imagen la que llama nuestra atención, pero por debajo, está esa frase acertada, cargada de fuerza subliminal, que archivamos en nuestra base de datos y nos manipula en cierto modo, los deseos y las necesidades.
Las palabras que dicen poco pero expresan mucho, “la dulce derrota” y “la amarga victoria” a las que se refería González en las elecciones de 1996, los términos antagónicos, las metáforas mentirosas, etc., componen buena parte del lenguaje político.
En la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, sonaba muy bien eso de “lucha de razas” y en cierto modo es comprensible, me explico. “Luchar” siempre implica la presencia de un adversario, y ante un adversario ( y más si es de otra “raza”, podría decir Hitler) es lícito defenderse, ¿o no? Pero, sin embargo, lo que proponía el duce con esa afirmación era bien diferente. Con el paso del tiempo esa frase fue “desenmascarada“ por la historia, y sus sílabas fueron tildadas por todos los horrores que ampararon. El autor vuelve a incidir aquí en el peligro que nos acecha tras cada afirmación, por eso da un toque de atención y nos advierte que los mecanismos de defensa (seguramente los únicos)...se relacionan directamente con la capacidad de reflexión del lenguaje. Grijelmo ve en este punto a los periodistas como complices y colaboradores del engaño, afirmación que parece, desde mi punto de vista, demasiado generalista (no todo es blanco o negro).
Otros de los mecanismos empleados en la seducción artificiosa de la palabras, consiste en emparejar una palabra con otra de un área de conocimiento diferente. Así se produce lo que el autor denomina la incursión en el área ajena. Pero no se crean que la cosa viene de lejos. Ya en la Grecia Clásica, en la Roma imperial, o en la misma Edad de Oro de nuestra literatura, escritores y poetas, utilizaban la técnica de la guerra a la hora de hablar del amor. Mezclaban términos bélicos con su más dulces palabras y así nos hablaban de sus estrategias o victorias. También el lenguaje deportivo utiliza la técnica: el artillero fusiló al portero.
Que un profesor se dirija a un aula diciendo alumnos y no alumnos y alumnas puede ser, según el autor, una herencia del pasado machista. En la actualidad estamos llegando poco a poco (y muy poco a poco) a lo que podría parecerse a la igualdad. Pero todos los siglos que nos han precedido siguen pesando y el lenguaje sexista se sigue filtrando.
Hablar de epopeyas, cruzadas, de castillos y de leyendas que cuentan historias mágicas, siempre ha resultado atractivo al oido y al intelecto, porque nos lleva al pasado glorioso de nuestro mundo moderno. Este uso de las palabras viejas en contextos modernos constituye quizás el engaño más dulce y difícil de rechazar, porque escuchándolas (las palabras) recuperamos algo del tiempo perdido y pasado, nos sumergimos en su sonido y en su olor, y aceptamos gustosamente el juego de la seducción, aunque nos demos cuenta de la trampa.
En el último epígrafe del libro, el autor hace una recapitulación acerca del valor, el peligro y la belleza de las palabras. Se podría decir que el último capítulo resume todos los anteriores y condensa de forma perfecta la idea del libro.
Es casi seguro nunca podremos apreciar toda la fuerza que las palabras nos transmiten. El autor, con ese dominio mágico que tiene del lenguaje, nos cuenta a modo de fábula, un cuento con moraleja; una historia, la gran historia de la seducción de las palabras, esas que tanto utilizamos y que siguen siendo las grandes desconocidas.
Seguramente su pregunta, la del autor, será: ¿Habré conseguido algo?. Y la respuesta, la de este lector que escribe, es un sí y un gracias. Y como en todos los buenos cuentos, tiene que haber un final, y a poder ser, bonito. El autor nos regala con la cita final el suyo: Las palabras pueden producir la melancolía con el sonido de un violín pero también la guerra con el sonido de los tambores. Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Mas nos vale que conozcamos su fuerza.